Que impredecible es la vida.
A partir de una conversación sin compromiso ni futuro puede darse inexplicablemente la locura de un amor apasionante.
Y quizás apartir de una promesa de amor y proyección puede darse un final y resultar nada en la nebulosa.
La primera es nuestros inicios. Pero la segunda, ni siquiera la recordaba, me la tope y sentí ganas de llorar desde lo más profundo.
Que ganas de amar teníamos en ambas.
Si sabia mi destino te hubiese disfrutado a vos un poco más y brindado todo en ese momento.
Pero la vida es impredecible, y estar vivos mañana también.
Podemos morir de frío, sin permitir una lágrima más o consumirnos en el calor de dos cuerpos que se aman ...
Es simplemente impredecible.